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Fertilización de Cebada Cervecera en Diferentes Ambientes

Introducción

En la zona de influencia de la Chacra Experimental de Barrow (MAA-INTA) la superficie destinada a cebada cervecera representa aproximadamente el 29% del total del área cultivada con cereales de cosecha fina, siendo el trigo el cultivo principal (Forjan, 2011). No obstante, en el partido de Coronel Dorrego el cultivo de cebada alcanza un 50% del área destinada a cultivos de fina (Forjan, 2011). Claramente, la elección de los productores refleja la capacidad o los requerimientos ambientales de cada cultivo. Varias publicaciones coinciden que, en condiciones limitantes, las ventajas ecofisiológicas del cultivo de cebada le otorgan mayor productividad y estabilidad respecto del cultivo de trigo (Loewy, 2001; Zamora, 2001; Wehrhanhe, 2006; Giménez, 2008; Abeledo 2008). Sin embargo, el destino principal de la producción de cebada esta orientado a la maltería, con requerimientos de granos grandes y contenido proteico medio. Requisitos que en ciertas campañas no se pueden cumplir y el destino de los granos pasa a ser forrajero. Por esto, es necesario evaluar y determinar las necesidades del cultivo, su interacción con el ambiente y las pautas de manejo para lograr el rendimiento y la calidad requeridos.

En los sistemas productivos actuales, la siembra directa determina una reducción en tasa de mineralización de la materia orgánica, favoreciendo la respuesta a la aplicación de fertilizantes. Los efectos de la fertilización nitrogenada sobre el cultivo de cebada han sido estudiados previamente. Sin embargo, los resultados obtenidos en nuestra región presentan una gran variabilidad (Rausch y col., 2003; Loewy y col., 2008; Ross 2010). El rendimiento de las nuevas variedades de cebada presenta una mayor respuesta a la aplicación de nitrógeno (Prystupa, 2005), el cual se relaciona con un avance en la capacidad de fijación de granos por unidad de superficie. Bajo esta condición, la producción de cebada en ambientes con estrés puede determinar efectos adversos sobre la calidad de los granos (Ross, 2010). Estrés durante el llenado de granos producen incrementos en la concentración de proteína de los granos (Rausch y col., 2003, Prystupa, 2005, Prystupa, 2008, Ross 2010). Además, provoca una reducción del peso individual del grano, cuya magnitud está relacionada a la limitación durante el llenado de los mismos (Ross, 2010). Este efecto es de radical importancia porque el calibre alcanzado por los granos se relaciona directamente con el peso por grano. Entonces, en los ambientes con mayores limitaciones el impacto negativo de la fertilización nitrogenada sobre el calibre del grano es notoriamente superior (Ross, 2010). 

Estos conceptos ponen de manifiesto la necesidad de realizar un diagnóstico de los niveles de fertilización nitrogenada requeridos según la capacidad del ambiente. Además, la agricultura sitio específico va incrementando la demanda de información sobre indicadores de sitio, evaluaciones in-situ y toda información sobre mecanismos e interacciones del cultivo con el ambiente y el manejo.

Autores: Fernando Ross, José Massigoge, Martín Zamora
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