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Pulverizadoras en Argentina - 2003

Introducción

La agricultura Argentina presenta una particularidad de 14 millones de has producidas bajo el sistema de siembra directa (SD), en un total de 27 millones de has de cultivo extensivo, o sea que la siembra directa ya supera el 50% del área. Cultivos como la soja de un área de 13,5 millones de has ya superan el 80% en SD.

Esta característica muy particular del sistema productivo argentino provoca una alternativa de requerimiento de aplicación de agroquímicos de mucha calidad de aplicación dado que ya no existe más el control mecánico de malezas, las enfermedades son más frecuentes dado que el efecto destructivo de los inóculos por labranza no existe y además aparecen insectos nuevos que requieren de nuevas y más precisas aplicaciones.

Por otro lado el desarrollo de los fertilizantes con inhibidores de pérdidas por volatilización (nitrógeno puro UAN 32%) o en mezclas con azufre (thiosulfato N12 S26) hacen que las pulverizadoras sean una máquina clave para el desarrollo de la agricultura Argentina basada en la S.D., donde nada más que de barbecho químico se hacen anualmente unas 30 millones de has. La calidad de aplicación depende de muchos factores: estado fenológico de las malezas, humedad del suelo, tipo de suelo, humedad ambiente, velocidad del viento al momento de la aplicación, caudal de campo, tamaño de gota, dosis del agroquímico, inactivación del caldo por mezcla de productos o por el pH del agua, pero fundamentalmente depende de la cantidad de producto activo que llega al blanco y/o al objetivo de aplicación y ello puede depender del caudal, de la presión, del tipo de boquilla utilizada, de la altura y de la distribución del pico en el botalón de la pulverizadora ya sea de arrastre o autopropulsada.

La calidad de aplicación de los productos químicos no solo permite un control eficiente de hongos, insectos y malezas que afectan la producción, sino de la calidad de la máquina utilizada, su regulación y la capacitación del operario, todos estos factores inciden en los procesos de contaminación ambiental y la salud del operario que la utiliza.

El objetivo de una buena aplicación es lograr controlar las plagas y malezas a los niveles establecidos como umbrales de daño económico en los diferentes sistemas productivos, con la menor alteración ambiental posible, evitando riesgo para los operarios y la población en general.

La aplicación de productos fitosanitarios en los cultivos exige la utilización de un equipo de pulverización de buena calidad y en buen estado para conseguir la máxima eficiencia en la aplicación, pero también para evitar daños sobre el cultivo que se requiere proteger. En la mayoría de los casos se le otorga mucha importancia al producto que se emplea y poca a la máquina que realiza la aplicación.

La ineficiencia de aplicación, trae como consecuencia un aumento de los costos de producción, al tener que aumentar las cantidades de producto que la aplicación exige. Además, con ello se aumentan los riesgos de sobredosificaciones y subdosificación, que pueden causar daños al ambiente o mermas en la producción.

Los niveles de pérdidas en las cosechas de cultivos debidas a competencia de plagas, malezas y enfermedades superan los valores tolerables y esto se debe principalmente a las aplicaciones ineficientes de agroquímicos. Estas ineficiencias son debidas, en su gran mayoría, a problemas que presentan los equipos de pulverización, como ser pastillas pulverizadoras dañadas o desgastadas, manómetros fuera de servicio, filtros tapados, velocidades excesivas de trabajo, mala posición de los picos en los barrales, desapropiada altura del botalón por oscilaciones pronunciadas que provocan desuniformidad en la distribución del producto.

Ligado a esto, están los problemas de posicionamiento del equipo dentro del lote, superposiciones o zonas sin aplicación y además un bajo nivel de capacitación en el medio rural que potencia estos errores.

También se debe tener en cuenta que un porcentaje superior al 60% de las aplicaciones de pulverización son realizadas por contratistas con equipos autopropulsados; y este equipo presenta una relación directa de capacidad de trabajo con el caudal de aplicación, al estar relacionados con las pérdidas de tiempo de carga. Como el precio es fijado por la aplicación independientemente del caudal, generalmente estos están por debajo de lo aconsejado para lograr una excelente aplicación, cuando algunos de los factores climáticos son desfavorables, como alta velocidad de viento y baja humedad relativa.

La optimización de los tratamientos exige una actualización de las técnicas de aplicación y una puesta a punto de los equipos a fin de mejorar la eficiencia de los agroquímicos, preservar el ambiente y evitar riesgo para el operario.

Trabajar en forma integral para mejorar la calidad de aplicación en Argentina posee un gran potencial económico evitando riesgos para los operarios y para el ambiente.

Autores: Ing. Agr. M. Sc. Mario Bragachini, Ings. Agrs. Axel von Martini, Andrés Méndez (Proyecto Agricultura de Precisión, INTA Manfredi).
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