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Evaluación Económica Financiera sobre la Implementación de Técnicas de Agricultura de Precisión - 2003

Introducción

Tradicionalmente se identificó a Argentina, en el ámbito mundial, como un país de neto perfil agropecuario, con una multiplicidad de climas y con los recursos naturales necesarios para la producción de casi todos los productos alimenticios. Estas características lo proyectó en el marco mundial con un claro lideraz go como un abastecedor confiable de los mismos.

El crecimiento de sus principales competidores mundiales, basado generalmente en fuertes estructuras proteccionistas y la aplicación de una serie de políticas internas que restaron incentivos a su crecimiento, fueron relegando la participación argentina en la producción y en el comercio de productos primarios y agroindustriales (S.A.G.y.P, 2001).

Esta tendencia se revirtió en alguna medida en la última década (1990-2000) donde se registraron profundos cambios estructurales, que se tradujeron en un marcado incremento en la producción agropecuaria. En tal sentido se destaca que el sector productor de materias primas o manufacturas de origen agropecuario aporta aproximadamente la mitad de las divisas del país (S.A.G.y.P, 2001).

La producción de granos en Argentina excede significativamente el nivel de consumo interno, por lo cual se la puede definir como producción orientada a satisfacer los requerimientos del mercado exterior (S.A.G.y.P, 2001). En ese contexto y por largos años se sostuvo el concepto de un país con marcado perfil agro-exportador, en particular de materias primas en su forma natural, con una pequeña participación de la industria agropecuaria. Esta industria atendía una demanda restringida del mercado interno argentino, que creció lentamente al ritmo de la población, y que exportó los márgenes (reducidos) no consumidos internamente.

Autor: Lic. Federico A. Proietti. 2003.

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